Un nuevo comienzo para una decena de inmigrantes haitianas

Un nuevo comienzo para una decena de inmigrantes haitianas

El grupo fue detenido en la Isla de Mona el pasado sábado luego de una intensa persecución por mar

por Francisco Rodríguez-Burns
 
La joven mujer de 24 años de edad sujeta delicadamente el rosario mientras sus otras compañeras haitianas se colocan el collar sagrado. Su mirada extenuada refleja su viaje en yola. La inmigrante se arrodilla sobre el piso en el salón parroquial de la Iglesia San Mateo Apóstol y comienza a orar.

"No estaría aquí si no fuera por mi fe. Mi familia intentó ayudarme para que yo estudiara, pero ahora pienso terminar mis estudios y obtener una carrera en Estados Unidos", dijo Josophat Erqueniebus que cursaba el cuarto año de escuela superior cuando decidió cruzar la frontera de Haití y la República Dominicana hace más de una semana junto a otros 24 haitianos para emprender un peligroso viaje a Puerto Rico.

El grupo de ilegales zarpó desde la República Dominicana y fue detenido en la Isla de Mona el pasado sábado luego de una intensa persecución dirigida por las autoridades federales que no logró la confiscación de la embarcación ni el arresto de los contrabandistas dominicanos que huyeron de vuelta a su tierra.

Los haitianos componen el grupo más grande de indocumentados que intenta entrar a Puerto Rico. El auge se relaciona con una designación especial emitida para Haití por el Gobierno de Estados Unidos que permite que inmigrantes puedan obtener un permiso de trabajo y solicitar otros beneficios sin temor a una deportación. La extensión especial para Haití, que entró en vigor por el terremoto del 2010 y otras consideraciones humanitarias, se extendió desde el 23 de enero de 2013 al 22 de julio de 2014.

En Puerto Rico, la Parroquia San Mateo se ha convertido en el destino predilecto para los haitianos que desafían las inclemencias de alta mar para llegar a Puerto Rico. Esto se debe a la intercesión ante las autoridades de su párroco, el padre haitiano Olin Pierre Louis.

La iglesia les ofreció asilo a las 10 mujeres del viaje mientras los 15 hombres restantes permanecen en una instalación federal en Aguadilla. El sacerdote obtiene donativos para financiar el traslado de los inmigrantes a Miami donde viven familiares o amistades.

Incluso, muchos inmigrantes dominicanos han donado a su causa en medio de una creciente tensión por un dictamen emitido por el Tribunal Constitucional en la República Dominicana que establece que a los hijos de extranjeros ilegales y en tránsito no les corresponde la nacionalidad dominicana. Se cree que la medida se aprobó para precisamente discriminar contra los haitianos.

"Yo oro mucho por el pueblo de Puerto Rico. Son buenas personas", indicó Darlynn Charlo, de 38 años, en criollo haitiano mediante el padre actuó como intérprete.

Las mujeres aseguraron que su viaje en yola se extendió por más de dos días y que los pilotos de su embarcación abrieron fuego contra los guardacostas que las colocaron bajo detención una vez fueron dejadas varadas en la Isla Mona. Muchas de las mujeres aseguraron que temieron constantemente por sus vidas durante el viaje.

"Creíamos que íbamos a morir", indicó Jean Youvele, de 32 años de edad y comerciante.

Pero las inmigrantes también se confundieron en abrazos con inmigrantes dominicanos que les trajeron alimentos, entre otros artículos de primera necesidad. Ninguna de las extranjeras hablaba español o inglés.

"Estamos en contra del discrimen en cualquiera de sus manifestaciones. Aquí, por más de 20 años, he luchado contra el discrimen contra el dominicano, y condeno el discrimen en la República Dominicana contra el pueblo haitiano", indicó Rolando Acosta, ex cónsul de la República Dominicana en Puerto Rico y presidente del Movimiento de Integración Dominicana, una organización sin fines de lucro de apoderamiento comunitario.
Fonte: El Nuevo Día - 02.10.2013

FaLang translation system by Faboba